Durante la última década, en B2B (y especialmente en startups), había una religión compartida: crecer.
Da igual el coste, da igual el CAC, da igual el burn. Si la línea subía, todo lo demás era “problema del yo del futuro”.
Con valoraciones más bajas, deuda más cara y compradores mucho más fríos, el juego ha cambiado: ya no gana el que más crece, gana el que crece con control. Y esto no es “volverse conservador”. Es volverse profesional.
En un episodio del podcast de Revenue.io, Alistair Woolcock habló con Scott Stouffer (CEO y cofundador de Scale Matters) reflexionaban sobre por qué tantos modelos GTM están fallando y cómo tapar una de las fugas más caras y menos visibles: el revenue leakage.
Te dejo las ideas importantes, aterrizadas a decisiones reales.
Stouffer trabaja con empresas en fase de crecimiento (desde 2M hasta 300M). Su lectura es simple: si antes estábamos en el “1” (crecimiento a toda costa), ahora casi todos están en el 8–10 (crecimiento eficiente).
El problema: la mentalidad cambia rápido, pero los sistemas cambian lento.
Como en la cita famosa de Wanamaker: “sé que la mitad de mi gasto se va a la basura, pero no sé qué mitad”. En GTM pasa lo mismo, solo que con más dashboards y menos respuestas.
Eficiencia rentable = identificar fricción + cortarla sin romper el motor.
Uno de los desperdicios más comunes no está en el canal. Está antes: en el mensaje.
Cuando tu marketing atrae a gente que no es ICP, estás comprando problemas:
Y el remate: “ojalá no los cierres”.
Porque si los cierras, luego llega el churn, el soporte se dispara, los márgenes se deforman, y tus métricas quedan “bonitas” en la parte alta del funnel, pero rotas donde importa: retención y payback.
Si tienes demasiados vendedores para la demanda que generas, no hay motivación ni “playbook” que arregle el ratio.
Stouffer comenta que alrededor del 80% de empresas en crecimiento tienen exceso de capacidad de ventas (a veces 30–40%). Traducción: has contratado pipeline… sin tener pipeline.
¿Resultado?
La eficiencia rentable no es “apretar a ventas”. Es equilibrar capacidad vs. top-of-funnel. Si no alimentas la máquina, el problema no es el equipo, es el diseño del sistema.
Dato clave: gran parte del tiempo comercial se va en tareas internas (CRM, updates, handoffs, reporting). Y encima les damos… más herramientas.
Woolcock lo compara con una heladería con 100 sabores: ante demasiadas opciones, el cerebro vuelve a lo básico. En ventas pasa igual: ante demasiados inputs, el equipo se refugia en lo que conoce, no en lo que funciona.
Qué haría un operador de GTM aquí:
En otras palabras: menos “más datos”, más más decisiones.
Si marketing y ventas operan con silos (cada uno con su dashboard, su definición de “lead” y su excusa favorita), terminas financiando canales que parecen baratos arriba del funnel, pero llegan vacíos a revenue.
La mentalidad correcta es la de un gestor de cartera:
En un entorno donde el payback largo ya no se tolera, esto no es “nice to have”. Es supervivencia.
Sí, hay incertidumbre. Sí, hay compradores congelando presupuestos. Y sí, muchas empresas están en modo “costo neutral”.
Pero este periodo obliga a desarrollar el músculo que antes se ignoraba: eficiencia real.
Las empresas que ahora:
son las que van a escalar con fuerza cuando el mercado se caliente otra vez.